El engaño del Gran Reinicio

POR MARCELO CARUSO AZCÁRATE

Un nuevo orden mundial es la propuesta que encabeza el Foro Económico Mundial de Davos, al que su presidente Klaus Schwab ha llamado la Cuarta Revolución Industrial, y de la cual son promotores figuras del poder mundial, como Bill Gates y George Soros.

Si usted ingresa a su página web, la primera impresión que tendrá es que se encuentra en un espacio de encubiertos ‘castrochavistas’. Artículos exaltando las movilizaciones de protesta del 2019 “que tenían como objetivo reducir una de las principales fuentes de conflicto en el Sur Global, la cual es la pobreza ocasionada por una ubicua desigualdad estructural”…sustentada por el deficiente rol de los gobiernos, las élites y los grupos políticos para promover la redistribución en la región y fomentar así el malestar social en un continente que ha sido históricamente el más desigual en términos socioeconómicos. Y agregan, que la causa han sido las políticas neoliberales de derecha. Consideran que “el descenso de esta “Marea Rosa” (protestas) estuvo marcado por el cambio de paradigma, resultado de los fracasos de los regímenes progresistas de izquierda para fortalecer sus bases sociales. A su entender, han fracasado tanto el neoliberalismo de derecha como los gobiernos progresistas y de izquierda, y lo que se avecina es una nueva normalidad que además de sumar el supuesto fin de las ideologías agrega el fin de la política, ya bastante desprestigiada. Estos adalides del cambio regresivo tienen como objetivo resetear la sociedad e instalar un nuevo orden mundial que supere (aplaste) la lucha de clases, concentre más aún el poder económico y detenga el cambio climático, para no desaparecer como sistema; y todo se hará sin contar con la participación de la sociedad, sin democracia.

La pandemia fue el escenario perfecto para avanzar en su delirante pero sustentada solución. El virus como responsable de una crisis sistémica acumulada y, el acceso a la vacuna, una razón de largo plazo para aumentar la dominación y silenciar las protestas. Por la vía del miedo, el engaño y, si es necesaria, la violencia, se busca imponer un nuevo contrato social planeado por esta cúpula financiera y tecnocrática mundial, el que se basa, según el Ministro británico de Tecnologías, en una estrategia que cubre la infraestructura, las habilidades, las reglas y la ética del uso del Big Data, la seguridad cibernética, el apoyo al sector tecnológico, la digitalización de la industria y la digitalización del gobierno. De allí, hay un paso para saltar a la automatización ingenieril del gobierno y la sociedad. Es un plan a largo plazo para reiniciar el mundo bajo la dependencia de la tecnocracia digital dirigida por elitistas autoproclamados (James Corbett).

Como no son tontos, saben que lograrlo no será sencillo. Se requiere enajenar a las jóvenes generaciones y desestructurar e individualizar más aún el mundo del trabajo, borrando su memoria histórica y sus acumulados sociales. Sólo así podrán lograr, con alta inteligencia artificial que facilite los negocios, aplastar los conflictos, reestructurar el control sobre las clases sociales, acabar con la independencia y autonomía de las organizaciones sociales y políticas y desmantelar la democracia, todo en nombre de un Gran Reinicio.

Sin duda, suena como una exótica conspiración global y parece política ficción, pero habrá que abrir la mente para no olvidar lo aprendido, fortalecer los vínculos sociales y comprender que un sistema senil acudirá a todas las estrategias a su alcance para mantener su irracional y destructivo ritmo de acumulación. Y considerando que al último Davos asistió el presidente Duque, habrá que prepararse para resistir al intento de convertirnos en un piloto de prueba de esta artificial deshumanización. La alternativa está en disputa y requiere que este fin año dediquemos varias uvas a las tareas que se nos ponen por delante.

El Espectador, Bogotá.