UNES Colombia al solidarizarse con Secretarios de Hacienda y Seguridad de Bogotá, llama a reflexionar sobre fracaso del sistema de salud en el país

La crítica situación sanitaria y social como consecuencia de la pandemia del Covid-19 no da espera. En el caso de Colombia, es evidente que su rentístico sistema de salud no solo es deficiente sino incapaz en grado superlativo de afrontar una crisis como la que debe soportar la humanidad en la actual coyuntura.

El gobierno colombiano ha sido impotente e inepto en cuanto al manejo de la pandemia, hasta el punto que el país presenta una de las peores situaciones del mundo, lo cual lo vemos reflejado no solamente en la deprimente realidad de los centros asistenciales, sino que paulatinamente está tocando las puertas de nuestros hogares y lugares de trabajo.

Particularmente, nos aqueja un caso muy próximo a nuestra organización sindical, la Unión Nacional de Servidores Públicos de los Distritos y Municipios de Colombia (UNES Colombia), como lo reseñamos hace algunos días, al poner en conocimiento la difícil circunstancia por la que atraviesa el componente familiar de nuestro compañero, Jairo Escamilla Quiroz, funcionario de la Secretaría de Hacienda Distrital de Bogotá, ante el contagio contraído por su señora esposa, Karen Lorena Ceballos, quien con altibajos lucha por su recuperación plena, lo cual logrará con el poder de Dios.

Ahora, infortunadamente, aqueja esta patología el titular de la Secretaría de Hacienda del Distrito Capital, Juan Mauricio Ramírez, a quien le expresamos nuestro saludo de solidaridad y le deseamos muy pronta mejoría.

Asimismo, en la Administración Distrital de Bogotá, otro secretario del despacho como el responsable de la cartera de Seguridad, Hugo Acero, también está luchando contra el coronavirus. Aspiramos a que supere esta difícil prueba, haciéndole llegar nuestros mejores deseos.

La sociedad colombiana, pero sobre todo sus gobernantes, no pueden esperar a erradicar la pandemia mediante los beneficios que depare la vacuna contra este virus que para fortuna de la humanidad, ya Rusia presentó este 11 de agosto, y otros países como China y Estados Unidos han anunciado que están a punto de obtenerla, sino que es preciso y urgente disponer de un plan de contingencia.

Es preocupante y deja mucho qué reflexionar el hecho de que Colombia presente altísimos niveles de contagio como los registrados las últimas semanas. Hasta el pasado 5 de agosto, el país ocupaba el décimo lugar del mundo con más casos acumulados. En muertes diarias, es el quinto lugar después de Estados Unidos, Brasil, India y Sudáfrica.

Y para el caso de Bogotá, esperamos que las acciones que viene adoptando la administración de la alcaldesa Claudia López, logren disminuir la expansión del contagio, para tratar en medio de las múltiples necesidades, de medio estabilizar la situación de emergencia. Todo un desafío.

La lección que nos ha dejado esta crisis vírica es que Colombia no puede continuar bajo el actual esquema de salud establecido por la Ley 100; urge su derogatoria integral para devolverle al sistema el sentido de derecho humano esencial, superando el obsceno fin de mercantilización y ganancia que va a engrosar las arcas del codicioso sector financiero, lo que ha llevado a la degradación de los servicios, afectando de manera grave la integridad social y moral de los ciudadanos. Se requiere entonces un modelo da salud humanista y solidario, de medicina preventiva que estimule la investigación científica en beneficio de todos los seres humanos.