Informe de Cepal y OPS: América Latina debe priorizar vida humana sin ponerla en riesgo con aperturas indiscriminadas para salvar la economía

CRONICÓN.NET /

La región no puede reactivar la economía sin controlar la pandemia, advirtieron el pasado 30 de julio durante la presentación de un informe conjunto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

“Salud y economía: una convergencia necesaria para enfrentar el Covid-19 y retomar la senda hacia el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe”, se denomina el informe elaborado por estas organizaciones que hacen parte del sistema de la Organización de Naciones Unidas (ONU). En él se hace un llamado a los gobiernos del hemisferio para enfrentar la pandemia mediante la convergencia y articulación entre políticas públicas de salud, económicas, sociales y productivas.

De acuerdo a la OPS, este informe constituye una herramienta “para que los gobiernos no solo naveguen la crisis actual, sino también para iniciar diálogo entre todos los sectores e incluso entre países sobre cómo trabajar para esta convergencia”.

Durante la rueda de prensa conjunta ofrecida tanto por la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena como por Carissa Etienne, directora de la OPS para socializar dicho reporte, coincidieron en señalar que el dilema entre salud y economía planteado en diversos países es falso, porque la prioridad son las vidas humanas que se pondrían en riesgo si se hacen aperturas de manera indiscriminada, con el pretexto de reactivar las actividades industriales y comerciales.

“No se puede hablar de reactivación mientras no se controle la pandemia”, dijo Bárcena al evaluar la manera en que el Covid-19 ha evidenciado las debilidades estructurales del sistema sanitario en Latinoamérica.

“La salud es un derecho humano que debe ser garantizado por el Estado. Parece fácil, pero por muchas décadas se nos ha olvidado. El sector salud es un área económica, no solo social”, afirmó.

Recordó que los países de la región todavía están muy lejos de la meta que planteó la OPS para invertir en el sector salud el 6,0 % del Producto Interno Bruto (PIB), ya que actualmente el presupuesto destinado es de apenas un 2,3 % en promedio.

Dentro de esta realidad, más de un tercio del gasto en salud proviene del bolsillo de los hogares, lo que implica que cerca de 95 millones de personas tienen que invertir su propio dinero en caso de emergencias porque carecen de protección social.

La pandemia, agregó, ha revelado los problemas estructurales de América Latina y el Caribe. Varios países del hemisferio son epicentro de la propagación del virus y encabezan las estadísticas de contagios. “Esto se da en la región más desigual del mundo, lo que aumenta la desigualdad y la vulnerabilidad”, sostuvo.

Crisis social sin precedentes en el último siglo

La titular de la Cepal destacó que los contagios se han potenciado porque más de un tercio de la población vive en una metrópolis de más de un millón de habitantes, con altos grados de hacinamiento, a lo que se suman las altas tasas de informalidad laboral en las que se encuentra el 54% de los trabajadores, la debilidad de los sistemas de protección social, la recesión y las crecientes tensiones sociales.

“Hubo más de 140.000 casos nuevos diarios en promedio (en la región) en la última semana. El reporte lo dice muy claramente: estamos en la peor crisis de un siglo. El PBI se va a contraer 9,1 %, la pobreza será del 37,3 %, son 231 millones de personas; y de ellas, 98 millones estarán en pobreza extrema, con una desocupación que subirá al 13,5 %, son 44 millones de desempleados; las exportaciones caerán un 23 %”, enumeró.

Las cifras que dan magnitud de la tragedia social y económica, añadió Bárcena, todavía no toman en cuenta el impacto de las medidas sociales de emergencia adoptadas por varios países, ya que recién podrán ser evaluadas a fin de año.

Al señalar que esta situación puede provocar una crisis alimentaria, la funcionaria citó el ejemplo de Haití y Venezuela, países que importan casi la totalidad de sus alimentos.

Con respecto al Índice de Gini que mide la desigualdad, advirtió que se incrementará en un 4,9 % y que los países más afectados serán Argentina, Ecuador y Perú.

A nivel regional, precisó que alrededor de 490 millones de personas van a tener ahora un ingreso menor a 500 dólares mensuales; y que los grupos particularmente vulnerables los conforman 85 millones de personas mayores, las mujeres que están más expuestas al desempleo y a la violencia doméstica, 60 millones de miembros de comunidades indígenas, 130 millones de afrodescendientes, 70 millones de personas con discapacidad y migrantes.

“Cepal considera que estamos ante más de una década perdida. A finales del 2020, el PIB per cápita retrocederá 10 años, y los pobreza, 14 años”, señaló.

La salud es la prioridad

La propuesta de la Cepal y de la OPS es aplicar políticas para garantizar la universalidad de los servicios de salud y establecer un Ingreso Básico de Emergencia (IBE) a toda la población en situación de pobreza, lo que costaría el 2,0 % del PIB y permitiría que esas personas recibieran 143 dólares mensuales.

También estos organismos del sistema de Naciones Unidas plantean que los Estados entreguen un Bono contra el Hambre a la población en pobreza extrema, que requeriría el 0,5 % del PIB, ya que cada beneficiario recibiría 67 dólares mensuales; al tiempo que proponen el diseño de medidas de emergencia para ayudar a las pequeñas y medianas empresas, para lo cual se destinaría el 2,7 % del PIB.

Esta crisis, consideran la Cepal y la OPS se va a prolongar y por lo tanto se requieren de instrumentos no convencionales.

La directora de la OPS, por su parte, recordó que hasta la fecha en todo el continente se han registrado unos nueve millones de casos, la mitad de ellos en América Latina, con casi 350.000 muertos y tasas de contagio que siguen aumentando.

“No es sorpresa que una pandemia de esta magnitud haya dado comienzo a una crisis triple en la región, dado que asola a nuestros sistemas de salud, fractura nuestra protección social y desestabiliza nuestras economías”, explicó.

Etienne añadió que la pandemia puso en evidencia la interdependencia entre salud, protección social y economía, porque un aparato productivo y estable depende de una población sana, y a su vez, una economía fuerte respalda la salud y el bienestar de la población.

Para completar el desolador panorama, la funcionaria dijo que el coronavirus ha venido a perturbar muchos servicios de salud esenciales, particularmente con respecto al VIH, tuberculosos, malaria, programas de vacunación y programas de salud materna infantil, porque los pacientes están muriendo a tasas superiores a las normales.

“Estamos frente a una tragedia, a un desafío sin precedentes… debemos ratificar que la salud no es un privilegio, tampoco un bien básico, se trata de un derecho humano fundamental”, puntualizó.