A consecuencia de la pandemia, América Latina está en grave riesgo de caer en una crisis alimentaria, advierten Cepal y FAO

CRONICÓN.NET /

Dos instituciones de Naciones Unidas, la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) acaban de publicar un informe que fue elaborado de manera conjunta en el que el deterioro de la seguridad alimentaria implica no solo que las personas dejan de comer lo suficiente, sino que además se mueven hacia dietas más baratas y menos nutritivas.

Según esta investigación, tras siete años de lento crecimiento, América Latina y el Caribe podrían ver la mayor caída del Producto Interno Bruto (PIB) regional en un siglo (-5,3%), lo que traerá en 2020 un aumento de la pobreza extrema de 16 millones de personas con respecto al año anterior, sumando 83,4 millones en total. El impacto sobre el hambre será también muy significativo, tomando en cuenta que en el periodo 2016-2018 ya había 53,7 millones de personas en inseguridad alimentaria severa en la región.

Ambos organismos de Naciones Unidas pidieron a los gobiernos latinoamericanos el otorgamiento de bonos alimentarios dirigidos a todas las personas en situación vulnerable, equivalente al 70 por ciento de la canasta de indigencia para cubrir al menos un hogar promedio de cuatro miembros.

Con el título Cómo evitar que la crisis del COVID-19 se transforme en una crisis alimentaria: Acciones urgentes contra el hambre en América Latina y el Caribe, la FAO y la Cepal presentaron este alarmante informe en el que no solo da cuenta de la crítica situación regional en materia alimentaria sino que plantea la adopción de una serie de acciones urgentes para enfrentar el alza del hambre producto de la pandemia en Latinoamérica.

Alicia Bárcena Ibarra, secretaria ejecutiva de la Cepal, recalcó que “en la región está aumentando la posibilidad de tener una crisis alimentaria” y detalló que los precios de los alimentos a nivel interno han aumentado a pesar de que internacionalmente han caído. Explicó que lo que presiona al alza en el precio interno es la devaluación de las monedas nacionales y en la actual circunstancia los países más afectados por este fenómeno son Venezuela, Brasil, México, Argentina y Uruguay.

“En América Latina podemos tener un retroceso histórico en la lucha contra el hambre. Podemos perder lo que hemos logrado en quince años en tan sólo un par de meses. Millones de personas pueden caer en el hambre. Esa es la gravedad del problema actual”, explicó el representante regional de la FAO, Julio Berdegué.

Bono contra el hambre

Entre las recomendaciones que se hacen en el informe está la puesta en marcha de lo que se ha denominado el Bono contra el hambre que los gobiernos de la región pueden materializar en forma de transferencias monetarias, canastas o cupones de alimentos a toda la población en situación de pobreza extrema por un período de seis meses, lo cual tendría un costo estimado de 23.500 millones de dólares.

Para los productores del sistema alimentario se plantea un incremento de al menos un 20% de la cartera promedio de créditos de los últimos tres años, que sumaría alrededor de 5.500 millones de dólares. Adicionalmente, para las unidades agrícolas familiares más rezagadas, un kit básico de inversión (250 dólares) con un costo de 1.700 millones de dólares en la escala regional.

Este tipo de medidas lograrían mitigar la crisis alimentaria generada por la pandemia del Covid-19, posibilitando que los hogares accedan a una nutrición suficiente; las empresas y actores del sistema de abastecimiento puedan realizar sus tareas; y los países cuenten con suficientes comestibles para garantizar el abasto a precios razonables.